lunes, agosto 13, 2007

Ojitos entrecerrados y huellas raras

Esa mañana vislumbré que estabas así.. raro, parco, seco... ¿sería acaso por aquello en tu mejilla?
Levantaste esos ojitos verdes, esos que tantas veces elogié, esos que tantas veces amagué con sacarte con cucharitas. Sentías la incomodidad de mi inquisidora mirada en tu cachete, pero no lo quisiste enfrentar. Una vez más, "hiciste como si nada" y seguiste.
Ese mediodía te lo volví a preguntar y te miré un poco más de cerca. No progresé.
Esa tarde te sentaste justo enfrente. Me encandilaste y junté un poco los párpados (los de arriba, los de abajo, todos). Así supe que eran resabios, huellas.
Esta noche te lo quise escribir.